viernes, 23 de noviembre de 2007

EL ADN o LA FÁBULA QUE SE RECICLA


Salvo la acción parlamentaria del profesor Agapo Luis Palomeque primero y de Arturo Heber Füllgraff más tarde, la iniciativa en procura del examen sobre los restos de Carlos Gardel, ha entrado – del lado uruguayo - en un cono de sombra y un olvido cómplice.

Tanto los centros del “Poder”, como la “Sociedad Civil” y demás núcleos que se supone deberían estar interesados, no han pasado de invocaciones retóricas o gestos de buenos propósitos.

Pero a todo esto ya han transcurrido diez años y la acción encaminada a esclarecer lo que a nivel parlamentario no pasa de ser "una hipótesis que se maneja", se encuentra en una “vía muerta”.

Claro que no fue así del lado argentino, que aún teniendo certidumbre documental sobre el origen francés de Carlos Gardel, ha acompañado con todo empeño la concreción de un estudio de ADN, presionando sobre la Justicia de su país.

Por otra parte, la labor investigativa encarada por el C.E.G., con la colaboración de prestigiosos estudiosos locales y extranjeros, ha colocado a la frágil leyenda oriental, en una situación límite, que los obliga a ir modificando continuamente las fabulaciones originales, embretadas en un mentidero sin retorno.

El tortuoso camino de la retórica y el monólogo, se les está agotando velozmente. Nadie, sensatamente, puede darles crédito y desde nuestro lado, la historia científica acopiada nos inhibe de debatir en un laberinto “kafkeano”, limítrofe a la paranoia.

Definitivamente, a los sostenedores de semejante fantasía se le abren dos caminos, igualmente llenos de riesgos e interrogantes:

a) Iniciar una acción legal tendiente a revisar los Juicios Sucesorios, para dilucidar lo que ellos creen una "Sustitución de Identidad";

b) Apoyar decididamente una acción que movilice al Poder Ejecutivo, por iniciativa Parlamentaria, a favor del examen de ADN sobre los restos de Carlos Gardel, su madre y presuntos familiares.

Y es aquí donde percibimos que hay un fondo de hipocresía, porque seguramente ellos saben, que todo es una leyenda “rocambolesca”, pergeñada por "Avlis" y decorada por Bayardo y Cía.

Nadie se atreve ya hoy, a citar como referente válido a Erasmo Silva Cabrera sin que el rubor lo delate. Es casi un "impresentable", cuyas fantasías descansan en una calle de Tacuarembó, que lleva su nombre.

Son concientes que no pueden apoyar seriamente un examen de ADN, porque fueron advertidos oportunamente, por Nelson Bayardo, sobre "pericias cuyo resultado podía variar según el color de la lupa que se use, o de un ADN que dependerá de los huesos elegidos o de los presuntos científicos designados"...(N.Bayardo : "Dos rostros, etc" pág. 95).

Diestro en el manejo de los reflejos "peligrosos", Bayardo ya instruyó a sus discípulos sobre "la novelería del análisis de ADN, a lo que se presume son los restos de Gardel .... que ya ha despertado hondos temores a nivel universal por la falta de escrúpulos que puede ofrecer su manipulación" (N.Bayardo: Carlos.Gardel a la luz de la Historia" pág. 287)

Su alumna más aventajada no ha desoído los consejos del "Viejo Vizcacha" y más allá, de protestas de tibio apoyo a la iniciativa sobre el ADN, se despacha con frases ambiguas como:"Lo que sí creo, es que CON O SIN ADN, el tiempo determinará la verdad sobre el origen de Gardel" (sic) que, en buen romance significa ganar tiempo, mientras practica su deporte favorito: Reciclar la fábula.

No ha pasado mucho tiempo desde que en el Foro de "Gardel, la biografía" (22/11/06) , se despachara con la siguiente muletilla que, para su desesperación , le duró bien poco: "Gardel hizo parte de su escolaridad en Montevideo y no hay espacio en la trayectoria escolar de Charles R. Gardes, para un período escolar en esa ciudad. Eso ya demuestra de manera fehaciente que hubo dos niños, SIN NECESIDAD DE HACER EL ADN"

Pero la ira la encegueció al conocer el demoledor alegato científico sobre "La última Fábula", publicado en "Gardelweb" y, arremetió, como es su costumbre, proponiendo un debate verbal, de carácter público, como si la manzana de Newton y la ley de gravedad, fueran todavía, materia de discusión.

Claro, finge olvidarse de lo esencial, pretendiendo distraernos, con espejitos de colores.

Juan Carlos Esteban

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