jueves, 4 de octubre de 2007

LA FRANQUEZA QUE FALTABA


En esta “Editorial” de “Los Amigos de Gardel”, deseamos destacar que un aire fresco y tonificador nos llega de la otra orilla, en una figura que rescatamos, por su honestidad. Nos referimos al ex Diputado por el departamento de Canelones, profesor Agapo Luis Palomeque.

En una nota inusual y llena de la franqueza tradicional del alma uruguaya (1) , desnuda lo infructuoso de su esfuerzo, durante años, para procurar que las autoridades del vecino país concretaran la iniciativa, ante el Gobierno Argentino, de realizar el estudio del ADN sobre los restos de Carlos Gardel.

Confiesa en una carta a los lectores que publica el Semanario BÚSQUEDA, el desencanto, "amargo y desalentador", que por alguna misteriosa motivación, en las más empinadas esferas oficiales, anida y se esconde, un profundo desprecio hacia la cultura popular. Pero el valiente Legislador ha descubierto también, que en los pretextos se esconden y "operan diabólicos impedimentos".

Nosotros, como el profesor Palomeque, desde hace tiempo, venimos experimentando el mismo sentimiento de escamotear y rehuir cualquier iniciativa para esclarecer la verdad. El silencio cómplice de la mayoría de las autoridades nacionales del país hermano, con la complicidad de obscuros intereses económicos y políticos, ha sido una constante desde hace una década.

A esta altura de las gestiones que realizamos no nos podemos llamar a engaño.

1. Han quedado al desnudo, y sin base documental la fábula de un Gardel Oriental.
2. La Justicia Argentina sabe de sobra que su homóloga en Uruguay, se ha expedido desde 1937, en forma categórica, sobre el origen francés del artista.
3. En 1935 el Presidente uruguayo Gabriel Terra retiró su reclamo de “Repatriación” de sus restos,
4. Cualquier iniciativa de parte oficial, seguramente va a ser rechazada por la Justicia Argentina, en conocimiento, como ya ocurrió, de la Documentación obrante en el Ministerio de Justicia del Uruguay y en el Archivo de la Nación.
5. La comunidad independiente del vecino país, como las altas esferas del gobierno, conocen la verdadera historia del origen francés de Carlos Gardel.

Por parte del Centro de Estudios Gardelianos consideramos agotado y llegado a su “Punto Final”, cualquier debate, que pretenda reinstalar una polémica que ha llegado a su término.

Consideramos oportuno sugerir a nuestros lectores, completar su información leyendo en http://www.gardelweb.com/editorial/editorial11-agosto-2007.htm , el artículo titulado “LA POLÍTICA DEL DOBLE JUEGO”, del 26 de agosto ppdo.

EDITORIAL DE "LOS AMIGOS DE GARDEL"

(1) Texto completo de la nota del profesor. Agapo Luis Palomeque, publicada en el Semanario BUSQUEDA el 30 de agosto de 2007

CARLOS GARDEL

Señor Director

Como al parecer sucede cíclicamente, se ha reavivado la discusión acerca del verdadero origen geográfico del nacimiento de Carlos Gardel, habiéndose pronunciado en ese prestigioso medio, partidarios de las respectivas tesis del nacimiento uruguayo o francés.

Personalmente me dejé seducir por la argumentación que defiende al “Gardel oriental”, después de leer textos del extinto Arq. Bayardo y sobre todo de mi vecino de pueblo el Dr. Paysée González, aunque pondero el esfuerzo en contrario del señor Esteban, quien tuvo la gentileza, en su oportunidad, de remitirme valioso material respecto

Por eso es que a mi paso por la Cámara de Diputados fui coautor – junto con los diputados de Tacuarembó de la época – de la ley que implícitamente afilia al Parlamento a la nacionalidad tacuaremboense, en tanto que dispone, en la fecha correspondiente, que las celebraciones gardelianas se realicen en la ciudad de Tacuarembó.

Pero en una actitud como la que he asumido, hay, debemos reconocerlo, algo de convicción y también subyacente algo de sentimiento, una especie de querer soterrado que el “mago” nos pertenezca en alguna medida, una suerte de tímido y subjetivo “partidismo” nacional.

Reconociendo eso me apresuré a presentar sendas iniciativas – una en la Cámara de Representantes y otra, en el siguiente período legislativo, en la Comisión Permanente – para que se practicaran a los restos de Gardel y al de sus supuestos padres Escayola-Oliva, los procedimientos de cotejo de sus ácidos desoxirribonucleicos (ADN),

En una posterior legislatura insistió sobre el punto el diputado Arturo Heber y, en la presente, la diputada Beatriz Argimón. A ambos les estoy reconocido por haber atendido mi sugerencia. Pero hasta el momento, todo ha sido infructuoso.

Tengo en mi poder la contestación de un ministro de Salud Pública: ¡no había rubros para llevar a cabo dichos estudios!. Nunca supe si detrás de esta respuesta se escondía un desprecio a la cultura popular o alguna otra misteriosa motivación. Algún día se sabrá.

También he sentido el retrogusto amargo y desalentador de constatar que ningún ministro de Relaciones Exteriores – desde el decenio 1990-2000 – en que fui diputado hasta el momento presente, ha considerado que el tema fuera lo suficientemente importante como para decidirse a iniciar tratativas con la Cancillería argentina, a efectos de exhumar los restos de Gardel en el cementerio de La Chacarita y proceder a los exámenes técnicos pertinente. ¿Qué diabólico impedimento ha operado al respecto? Los que se han esgrimido, por ingenuos, no son de recibo.

Bien sé que en el momento presente, con la Argentina el horno no está para bollos. Pero, cabe preguntarse si nada pudo hacerse en el lardo período anterior, ante de que nuestros vecinos se hubieran olvidado de la tan manida “hermandad” que dicen que nos unía.

Es de esperar, y todavía confío, aunque un poco ilusoriamente, que alguien se decida, para acabar con una discusión que va pareciendo interminable, a dilucidar la cuestión en el campo de la ciencia, ya que hoy día nos proporciona los medios para hacerlo.

¡Que sencillo sería interrogar a la ciencia y al mismo tiempo, dejar las discusiones estériles, que son, según decía un recordado docente, algo así como “dar pedal sin bicicleta”!

Prof. Agapo Luis Palomeque

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