martes, 21 de agosto de 2007

GARDEL: Junto al retrato de su madre



Nos complacemos en informarle a la señora Martina Iñiguez que no continúe buscando la primera publicación del retrato de Gardel, junto a la foto de su madre.

No deseamos que siga perdiendo el tiempo con estas acciones de “manifiesta distracción”, sobre situaciones que hacen a hechos fundamentales que usted rehuye sistemáticamente.

Quédese tranquila, la foto que la desvela ES AUTÉNTICA, como todas las demás, y ha sido conocida en vida y utilizada por Carlos Gardel para firmar autógrafos. Todo muy claro, sin “confusionismo” alguno.

De todas maneras no vemos la importancia de que determinada foto de “alguien”, haya sido publicada o revelada en vida de esa persona, como para que ello merezca establecer una polémica.

¿No creerá la señora que se trata de una vulgar hipocresía que esconde el propósito subalterno, de apartarnos de los problemas de fondo que tienen los defensores de la fábula iniciada por Avlis, ahora que ya no tienen respuestas válidas ante la VERDAD HISTÓRICA?

En "Búsqueda" del 15-II-2007, la señora Iñiguez expresa "SE DICE que la foto de Gardel con el retrato de su madre fue trucada", dando continuidad de esta manera a la errónea afirmación que, en tal sentido, hiciera otrora el arquitecto Nelson Bayardo.

Un lenguaje similar, lo vuelve a usar en su último invento: El blog "Chamuyo de Dos Orillas" donde señala usando su clásico decir: " en ALGUNA ocasión investigadores (?) uruguayos SUGIRIERON la "adulteración" de la foto".

De tal forma, hiperbólica y condicional, aunque alguien se equivoque, no sucede nada. “Nadie fue” y así se diluye la responsabilidad.

Eso sí, la señora se preocupa en reclamar para su trato, "Educación y buenos modales”, sin reparar en las agresiones puntuales que ella profesa a quienes piensan de manera distinta.

Es hora que ella deje de quejarse por los rincones y los mentideros de Internet, muchas veces utilizando a “Chirolitas” seducidos por lo que no son otra cosa que necedades.
Esta es la segunda foto que le arrebatamos a sus delirios, que pretenden demostrar la imposibilidad de un Gardel francés. La primera fue en el colegio primario, con sus respectivas clasificaciones, inexistentes en Montevideo, donde el amateurismo que derrocha, se manifiesta sin atenuantes.

Queda la de Guzzatti. Nosotros sabemos quien fue este amigo de Carlos. Pero ¿A quien le importa, en esta historia quién fue Guzzatti? Existió en la época en que Gardel usaba su verdadero apellido, hasta los 23 años, poco antes de la primera guerra mundial.

Es también seguro que antes de la llegada de Bertha y su hijo a la Argentina, ni a la Casa Benincassa, ni a la familia Franchini se les ocurrió viajar a Montevideo, para fotografiarse con un desconocido, del que nunca los seguidores de Avlis pudieron probar su existencia.

¿Qué queda en materia de fotografías para satisfacer las maniobras distractivas de esta señora?

La de Gardel, en 1932, con sus tíos Jean y Charlotte -foto única- donde Gardel, a través de Defino, le avisa a su madre en Buenos Aires que se la enviará pronto.

Todo estp no admite discusión, claro está, salvo a los que les gusta discurrir sobre la cuadratura del círculo.

Señora: hasta la hipocresía tiene sus límites y alguna vez, también la paciencia.

Enrique Gómez Carletti o como más les guste.

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