jueves, 15 de enero de 2009

GARDEL Y EL CABALLO BLANCO


EL CABALLO BLANCO DE SAN MARTÍN

¿Como ocultar el categórico ridículo que le infligió la COMISIÒN DE CULTURA al archivar, desde hace siete meses, el “ESTUDIO” sobre la escolaridad de Carlos Gardel en Montevideo? ¿Como sacarse de encima, por añadidura, el bochorno que le propinaron los demoledores análisis matemáticos, publicados en “Gardelweb”

Ambos terminaron con la “Escuelita” hecha añicos, a pesar del reciente “emparche” que le aplicó, con la guitarra, Aguerre, célebre maestro en armonía y contrapunto.

¿Qué hacer para salvarse de la burla? ¿Cómo ocultar el oprobio y la indiferencia del Parlamento y los medios independientes?

Nada mejor que saturar los Sitios, con la pregunta del millón. Si la escuelita de Montevideo no se pudo resucitar y pasó a un piadoso olvido, entonces ¿En qué lugar físico de Buenos Aires se fotografió, el célebre alumno?

Convengamos que es una especie de premio consuelo frente a la impotencia de un papelón sin retorno.

Su mediocridad los agobia y pretenden esconder tanta vergüenza, con una pregunta que intenta ser inquisidora, resultando, apenas, irrelevante; por lo cual es mas propio para incluirlo como tema de adivinanza o, en un "concurso del saber". No se nos ocurre que la Comisión Parlamentaria haya retenido por tanto tiempo su “dictamen”, esperando la resolución de tan singular enigma….

Nada amerita abrir una “Discusión Bizantina”, acerca del lugar físico, donde se materializó la fotografía, que su madre ubica en la ciudad y país de residencia. Buenos Aires , República Argentina.

Sin embargo, nos “pedalean” y hastían exigiendo que señalemos el lugar físico, donde se obtuvo la fotografía. Eso no es otra cosa que pura especulación, dilatoria e intrascendente, ajena a una seria documentación histórica. No vale perder un minuto de tiempo y especular, a 112 años del evento, sobre el tema, máxime si ya fue desbaratada, sin remisión, la falsa aventura de la "Escuelita"

La experiencia nos indica que cualquier respuesta conlleva, a continuación, a abrir otro debate acerca del nombre del portero de la escuela o si se llamaba a recreo con campana o corneta de manicero.

Por otra parte nos han condenado de antemano al fracaso si acaso intentamos localizar el fugas sitio donde fue fotografiado, porque lo que no hizo el simple e impiadoso paso del tiempo, lo consumó, sin atenuantes, la autopromocionada “Académica.”

Veamos con qué nos apabulla, con su habitual desparpajo y horrorosa sintaxis. “No existe una sola coincidencia, indicio o casualidad (?) que permita ligar la fotografía escolar de Carlos Gardel, con las escuelas a las que asistió etc….ni con otras escuelas de características supuestamente (¡¡¡) similares de Buenos Aires”

En un verdadero festival de soberbia irrefrenable, nos termina por aleccionar que el retrato fue un simple montaje o truco fotográfico, habida cuenta que ambas escuelas –una por “demolición” y la otra, en realidad, por “casualidad”, la una y la otra fueron “supuestamente” meros “indicios”, carentes de existencia real

Apartándonos de las delirantes fantasías y a más de un siglo de ocurrido el acontecimiento, no se cuenta, seriamente, con mayor información autorizada que el informe de la madre de Carlos, con 6 años, junto a sus compañeros, al pie de la fotografía de 1896 (única versión de primera mano del 6 de febrero de 1936) y la pertinente documentación escolar “respaldatoria”. Tampoco se justifica prestar atención a una nueva maniobra “DISTRACTIVA” de parte de los orientales. Es un mero detalle que no hace al fondo de la cuestión, ni su debate - irrelevante y tendencioso – modificará el curso de la historia. Su finalidad es ocultar el fiasco de la escuelita de Montevideo.
No dilapiden el escaso tiempo que les resta tratando de saber DE QUÊ COLOR ERA EL CABALLO BLANCO DE SAN MARTIN.

Juan Carlos Esteban

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