jueves, 22 de octubre de 2009

GARDEL y CARLOS DE LA PÚA

Carlos Gardel y El Malevo Muñoz

Recordemos que en el año 1931, Carlos Muñoz del Solar, más conocido como Carlos de la Púa o simplemente como El Malevo Muñoz, había criticado a Carlos en una nota periodística titulada:
“:CHÉ, CARLITOS...LARGÁ LA CANZONETA”, situación que muchos aprovecharon para intentar enemistar a estos dos personajes, el uno poeta y el otro artista.
En un principio algo lograron de su propósito, pero como cabe a dos almas sanas, todo pronto se zanjó y no de “grupo” sino en serio.
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La carta que más abajo se transcribe, prueba que nuestro querido y respetado Zorzal, manejaba una impecable redacción y sabía volcar en sus escritos, frases de una extensión y armonía, realmente notable.

Su prosa, al igual que su voz, trasuntaba una rica y fina emotividad y sentimientos que se correspondían con una personalidad atrayente, de enorme calidez humana.
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Es imposible imaginar que semejantes dotes, hayan sido adquiridos en su fabulada frecuentación con hampones y caudillos y politiqueros barriales.
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Gardel amaba con una pasión excluyente, su barrio y su patria Argentina y nunca se refirió expresa y fehacientemente a su mal pretendido y fabulado "origen oriental” o a supuestas correrías infantiles o juveniles, por el desolado Tacuarembó de aquél tiempo.
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La carta de Carlos al Malevo Muñoz, desborda de una calidez humana que revela al máximo – sin exageración - los sentimientos del Morocho del Abasto; un hombre a quien su “caridad y calidad humana”. permitía superar cualquier resentimiento.
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Los admiradores del “artista” que fue Carlos Gardel, nos dejamos llevar por el misterio de su vida, su imbatible voz y la encarnación de los personajes que le tocó crear como actor.Carlos Gardel creció en una época donde el consumo estaba en manos de los poderosos y sus adeptos y los lugares de "diversión nocturna" eran frecuentados por personas con ilustres apellidos y cueste o no reconocerlo, los artistas vivían de esas personas. Lo mismo sucedía con los políticos, por eso aquel consejo del Viejo Vizcacha, perfectamente expresado por José Hernández en el Martín Fierro:
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"Hacete amigo del Juez

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Pues siempre es güeno tener

Palenque ande ir a rascarse".

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Pero volvamos a la carta y reproduzcámosla, como un ejemplo de las tantas cosas que Gardel nos legó: ¡Honrar la amistad”!.
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New York, Marzo 10 de 1935

Señor Carlos de la Púa - Buenos Aires

Querido amigo: Toda la amalgama de cosas que envuelve la vida de este país haciéndola febril y aguda, no hace que yo olvide a los amigos como vos. Testimonio de esto: estas lineas de cariñoso saludo. No puede ser de otra manera, sólo atenciones y buenas ausencias hacen de mi. Sólo palabras de admiración y cariño brotan sinceras de ti. Gracias, viejo amigo. que desde lejos alienta a los que como yo, todos sus actos son miras a nuestro querido Buenos Aires. Ni Europa ni ésto me cambian. Trabajo mucho, pero una sola cosa alienta este esfuerzo, haciéndome tesonero y cuerpeándole todos los dias ala tentación; mi vuelta al pago. Porque mi viejo. yo también creo que me habré ganado, a pulso, la tranquilidad, pero no la tranquilidad del burgués, que sólo piensa en comer y dormir bien, sino la tranquilidad en compañia de mis mejores afectos, las reuniones en buena compañia, las tenidas mano a mano, las grandes "cantadas" para esos cuatro amigos, que siempre estarán a ml lado, las bromas y algunas que otra "palmera" para despuntar el vicio... Como siempre, viejo, como siempre. Creéme que sl no fuera por estas esperanzas, alguna vez ya hubiera largado, pero seria un error de mi parte. La suerte me acompaña. No puedo quejarme de nada. Mucho es mi entusiasmo por ganarme la tranquilidad, pero no por eso sacrificaria nada que fuera desdoroso o penoso para mi. Buena gente y buenos dólares que multiplicados por cuatro son muchos pesitos.Proyectos y realidades... como siempre! Acabo de terminar una película "El día que me Quieras". No te oculto mi buena impresión. Asunto, intérpretes, música. Todo, creo se ha juntado para realizar un buen film. Varios directores, entre ellos Martinez Sierra, han dado su opinión, francamente favorable. Son "semáforos", y nunca encuentran nada bien. Pues bien, el mañoso don Gregorio, no ha ocultado la impresión óptima, y sobre todo, la admiración a un tangazo bárbaro que me canto en ella. Creo que las musas se acordaron de mi, inspirándome para escribirlo. Es bueno, derecho. Pronto lo oirás, puts veo que los muchachos de esa se prenderán y lo cantarán hasta con "ocaraina". También dicen las malas lenguas, que ml interpretación es muy superior a las anteriores. Sin hacerme mayores ilusiones, debemos aceptar un progreso natural ya que me encuentro más familiarizado con la cámara, y que me gusta mucho el rol que hacia. En resumen, que ésta es una buena pelicula... o yo no sé nada. Mañana empiezo otra. Terminaremos en quince días. Ya te pasaré el santo, una vez terminada, antes, todas son esperanzas. Enseguida haré una rápida tournée por Cuba, Puerto Rico, México y Venezuela. La Paramount me ha dado unos meses de descanso y yo aprovecho para conocer esos paises y traerme algunos dólares, creo que el éxito me acompañará, pues hay verdadera expectativa, perceptible en el interés de los empresarios. Me acompañará un profesor de inglés, puesto por la misma casa Paramount, pues debo regresar sabiendo el idioma de Shakespeare. ¿Para qué?Para la filmación de una serie de películas Americanas. ¿Qué te parece? ¡A mis años prendido como en mis mejores tiempos! No te oculto todas éstas cosas porque sé la alegria que te proporciono. Esto representa mucho: Dólares y éxito: la tranquilidad se aproxima... la vuelta definitiva. Otra vez amigos, otra vez Buenos Aires, otra vez mí vida. Cuántos motivos entonces de reunirnos, cuántas cantadas en "petit comité". ¡Entre copetín y copetín un cuento... un abrazo... un tango!, una fija y una "palmera". A mi casa, aquí, los buenos amigos la llaman "la embajada argentina". Le Pera, Enrique de Rosas, Tito Lusiardo. Ernesto Giménez, mis guitarristas, algunos otros argentinos, forman un grupo de amigos que tratamos de -unidos- mantener latente, en franca camaradería, el espiritu porteño. Mucha música, alegría entre mate y mate... y alguna noche whisky y alguna "girl" americana para estrechar lazos americanos... y siempre el mismo final, cuando nos encontraremos otra vez reunidos allí... ¿Y a vos como te vá?, espero que estarás bien y contento, con tu buen humor y optimismo proverbiales. Me dicen que aquello está cada día más lindo. ¿Es verdad? Decime que si. Tengo tantos deseos de volver que a veces no quiero escribir, por que me asalta una pequeña tristeza recordando tantas cosas... toda mi vida hermano. Hermano Carlos, el próximo viernes cantaré desde aquí para la muchachada de "La Canción Moderna" y no te imaginas con cuánta satisfacción lo haré. Muchachada linda que nunca olvido. Me va a parecer que a través de la distancia, por medio de la radio, estaré con todos ustedes, mis amigos y con ese público para quién tengo siempre a flor de labio una palabra de agradecimiento y un recuerdo grato. Cuando te vea te voy a dar un abrazo, que van a sonar los huesos. ¡Tengo tantas cosas que contarte! Bueno viejo. Lo que no te escribo, pensalo bien, es muy grato para vos. Espero tener pronto carta tuya, te comprometo a ello, y hasta entonces recibi todo mi cariño y la firmeza de mí inquebrantable amistad. Te abraza.

Carlos

[Revista La Canción Moderna N° 370, 22 de abril de 1935]

EDITORIAL de "LOS AMIGOS DE GARDEL"

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